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| La Campana en el carretón el dia en que nos despojaron de ella, año 1896. |
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| Es el entarimado que se armó para facilitar el descenso de la Campana, año 1896. |
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En ésta imagen puedes apreciar el hueco dejado por la Campana. |
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Contaba mi abuelo “” aquella madrugada el sonido de la Campana era distinto, en un principio se escuchaba lastimosa, triste, pero con el paso de los minutos, tal ves el metal percibió que la gente comenzó a reunirse, de repente la Campana cambio su tono, ahora, se escuchaba alegre, furiosa, contenta de ver que el pueblo sin demora acudía a su llamado.
Frente a mi casa varios niños corrían entre los charcos que dejo el aguacero de la madrugada para ver que sucedía, yo salí tras de ellos y en ese momento me toco ver pasar al señor Cura Hidalgo de camino al cementerio de la parroquia en donde con gran entusiasmo arengo al pueblo para combatir la opresión y el mal gobierno".
1877 -1977
Dolorense
La campana de Dolores, es sin duda, el único objeto perteneciente al inicio del movimiento de la independencia, que por varios años fue centro de una intriga novelesca, en la que se desataron la ambición, la soberbia y la traición.
En esta novela, se deja ver la unión de un pueblo que esta resuelto a no perder un símbolo, en el que ven reflejado, el valor de los que aquí Habitaron y que en su momento respondieron al llamado de la campana, para en compañía del Cura Hidalgo tomar el camino sin retorno en busca de la libertad.
La campana San Joseph, fue fundida día 22 de julio de 1768.
El señor cura José Atanasio Sáenz de Villela, a cargo de la Parroquia de Los Dolores en los años de 1766 a 1768 le corresponde la decisión de mandar fundir la campana.
Tras dar término a los últimos detalles en la campana esta fue bendecida, se hizo sonar tres veces y los padrinos la cubrieron con un lienzo blanco.
Es al religioso Francisco Licazo, sacristán mayor da la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, ser el primero en hacer uso de la campana.
En el año de 1768 no se había terminado la torre del campanario en el templo de nuestra señora de los Dolores, por lo que la nueva campana fue colocada en un improvisado campanario de madera justo al lado oriente del antiguo Calvario, por nueve años.
En el mismo año de 1768 en el mes de agosto, la señorita María Josefa Sáenz de los Ríos contrae matrimonio con el señor Manuel Martínez de Cabezón, este enlace es uno de los primeros actos a los que convocó la Campana de Dolores.
Para el mes de abril de 1777, se termino el primer cuerpo de la torre del campanario. Suponemos que hacia esa fecha fue subida la campana, al lugar en la torre designado para ella.
Benito Juárez García, el año de 1863, muestra particular interés en conocer la campana de la independencia, por lo que una comisión de vecinos lo invita a que él y el general Felipe Berriozábal, los acompañen a subir al lugar en que se encuentra, en la torre del campanario.
Corría el año de 1887, cuando el Sr. Guillermo Valleto regidor de festividades, para la celebración del Grito de Independencia por parte del ayuntamiento de la ciudad de México, buscando notoriedad ante el gobierno de Porfirio Díaz, propone la idea de verificar por primera vez la celebración en el balcón central de palacio nacional, para lo que plantea le sea solicitada en calidad de préstamo al pueblo de Dolores la campana San Joseph.
Valleto, de manera demencial busca de mil maneras ser recibido por Porfirio Díaz, para darle conocer su proyecto, Díaz en repetidas ocasiones se niega a recibir en persona al regidor capitalino, lo que evita se realicen las intenciones de Valleto para los festejos de ese año.
Sin embargo Guillermo Valleto, teniendo la clara intensión de ser reconocido por el gobierno porfirista, atrae a su intención al político Gonzales Cosío, y el escritor Ignacio Manuel Altamirano, quien no solo aplaudió la idea, si no que “hablo excelentemente de la gran significación que tenia para el pueblo mexicano esa joya histórica".
Finalmente Valleto logra hacer llegar sus intensiones al general Porfirio Díaz.
Valleto, tipo astuto y ambicioso, encuentra de manera sencilla la forma de exaltar el ego del General Díaz.
Don Porfirio Díaz, siempre demostró gran admiración por el Movimiento de Independencia, y por lo tanto no es capaz de dejar pasar la oportunidad de fomentar su vanidad al tener la oportunidad de hacer sonar la misma campana que en el pueblo de Dolores llegó a llamar a mujeres y hombres para unirse a Hidalgo, Abasolo, Allende y Aldama.
De inmediato ordena al General Gaspar Sánchez Ochoa se pusiese de acuerdo con el citado Sr. Valleto, para que juntos se encargaran del traslado.
Juntos se entrevistan con una persona originaria del Pueblo de Dolores, la cual trabaja en la ciudad de México, y quien al darse cuenta de las negras intenciones de estas dos personas niega la existencia de la campana.
Alegándoles “que dicha campana ya no existe, por haber sido fundida varias veces”, dicha respuesta satisface a los ya nombrados y abandona el proyecto.
Casi diez años después se presenta la traición, y viene por parte del Dolorense Gabriel Villanueva, que al igual que Valleto, busca reconocimiento por parte del gobierno porfirista.
Villanueva, delata ante Valleto, la actitud de los habitantes del Pueblo de Dolores quienes ya tenían claramente identificada cual era la campana de la Independencia, y ya sabían de su importancia histórica.
Motivado por las declaraciones de Villanueva, valleto retoma la idea de despojar a los Dolorenses de su tesoro histórico, y de nueva cuenta hace uso del egocentrismo de Porfirio Díaz para retomar partidarios a su causa.
Valleto y Villanueva, aprovechan lo que podríamos llamar un error de los Dolorenses. Para sustentar de nueva cuenta la existencia de la campana de la libertad. El 16 de septiembre de 1891 fue el día en que se inauguro el monumento más importante dedicado a Don Miguel Hidalgo y Costilla en la República, situado en la entonces llamada Plaza Independencia en Dolores Hidalgo. Por la tarde del mismo día, las autoridades locales y visitantes que acudieron y presidieron el acto, visitaron algunos sitios de la ciudad “y a la histórica Campana”.
Villanueva, acude a recabar información con sus familiares en Dolores Hidalgo, para evitar que de nueva cuenta los Dolorenses burlen los trabajos de él y Valleto, en esta ocasión se entrevista con el sacerdote Don Luis G. Sierra quien al saber los motivos que llevaron a Villanueva a su antigua ciudad, niega rotundamente la existencia de la campana, lo que no convence a Villanueva y este permanece dos meses en el lugar, tratando de confirmar cual de las tres campanas que ya existían para los tiempos del inicio de la independencia, es la que mandara tocar Hidalgo, ya que para estas fechas ni sus familiares pueden o quieren decirle cual es.
Para mala fortuna de los Dolorenses, Gabriel Villanueva se Topa con el libro de Don Pedro Gonzales, quien fuera jefe político de la Ciudad y quien con el mismo carácter en el año de 1891 inaugura el monumento a Hidalgo y dirigiera la visita a la histórica Campana, levantando el acta correspondiente, documentos que condujeron a Villanueva para la identificación de la campana.
Reforzadas las investigaciones de Villanueva de inmediato se comunica con Valleto, para iniciar el traslado de la campana a la ciudad de México, quienes victoriosos proyectan consumar el abominable despojo.
Meses mas tarde, ya de manera formal, Valleto y Villanueva se dirigieron al general Porfirio Díaz para exponer la idea de recoger la Campana de Dolores y trasportarla a la ciudad de México.
El día 27 de junio de 1896 siendo las 11 y 35 de la mañana llegan a la estación del tren de dolores hidalgo la comisión encargada del traslado.
El dia 29 a las 4 y 25 partieron las comisiones de Dolores Hidalgo para la Capital conduciendo la Campana, siendo despedidos cordialmente en la Estación por las autoridades y vecinos de Dolores.
La escolta que trajo la Campana era del 9 Regimiento y estaba así formada:
*Teniente Antonio Olague.
*Sargento 2 José Macías.
*Cabo Fabián Sánchez.
*Soldados José M. Amezola, Salomé García.
*Luis Coronado, Manuel Cabral.
La Campana quedo depositada en el museo de Artillería.
El Acta levantada en la entrega de la Campana, documento histórico a que alude el Sr. Villanueva, es un testimonio importante que se limita a las observaciones exactas y vivas de los hechos, y que ahora añadimos en forma integra como complemento del trascendental suceso;
En la ciudad de Dolores Hidalgo, cabecera del Distrito de su nombre, en el Estado de Guanajuato, a las cuatro y cuarto de la tarde del dia 28 de junio de 96, ante mí el Licenciado Ramón Rendón, escribano público encargado del protocolo del Ilustre Ayuntamiento, fueron presentes por una parte, los C.C. Sóstenes Rocha, general de división, e Ignacio Salas, de brigada; Guillermo Valleto y Gabriel Villanueva, todos comisionados por el C. Presidente de la República, general Porfírio Díaz, para transladar de esta ciudad a la de México, la ¨Campana¨ conque el señor Cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo, al proclamar la Independencia Nacional; por otra los CC. Manuel Orellana Nogueras, general de brigada y Jefe de la 7º Zona Militar, Licenciado Antonio Alcocer, magistrado de la 4º sala del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; Licenciado Joaquín Chico González y Antonio Vazquez, diputados a la Honorable Legislatura; general graduado Francisco Franco y teniente coronel Leopoldo Laborde, nombrados por el C. Gobernador del Estado Licenciado Joaquín Obregón González, para hacer entrega de la "Campana" referida a los enviados por el C. Presidente de la República Mexicana, advirtiendo que el señor general Orellana Nogueras tiene la representación personal del mencionado señor gobernador; y finalmente los señores Licenciado Francisco González Caballero, jefe político del distrito, que con el suscrito escribano, regidor primero del H. Ayuntamiento, fueron a su vez nombrados para asociarse a la segunda de las comisiones citadas, se procedió al acto con la solemnidad del caso.
Leída la presente acta, a los mencionados señores concurrentes al acto, la firmaron de conformidad ante mí el suscrito Escribano y los testigos instrumentales que lo fueron los C.C. Francisco Muñoz y José Trinidad Arcocha, que son mayores de edad, casados, empleado el primero; Profesor de primera enseñanza el segundo, vecinos de esta ciudad, conocidos del subscrito Escribano, hábiles para atestiguar.
Doy fe. S. Rocha, Ignacio Salas, Guillermo Valleto, Gabriel Villanueva, M. Orellana Nogueras, A. Vázquez, Antonio Alcocer, J. Chico G., F. Franco, Leopoldo Laborde, Capitán 1 de Ingenieros Francisco Muñoz, T. Arcocha. Rúbricas. Lic. Ramón Rendón, Rúbrica.
Un sello que dice: República Mexicana, Estado de Guanajuato. Lic. Ramón Rendón, Escribano Público.
La Campana de Dolores estaría en el Museo Nacional de Artillería en la Ciudadela, del día 30 de julio al 14 de septiembre, aguardando su colocación en Palacio Nacional. El Museo Nacional de Artillería, fundado en 1882 en la Maestranza de Artillería, se enriquecia gracias a una "Comisión de Auténticas" dedicada a la recolección de objetos históricos y cuyo primer presidente había sido el general Felipe B. Berriozabal.
Lo que no captó la cámara del señor Valleto, fueron las lágrimas con que algunos habitantes de Dolores despidieron a su Campana, que por más de un siglo dominó el panorama de aquella histórica población, en su pétreo campanario de la Parroquia.
Al día siguiente, 15 de septiembre, le correspondería la gloriosa distinción de tocar por primera vez la Campana de Dolores en Palacio Nacional, al presidente de la República general Porfirio Díaz, a quien se debió la decisión del traslado del Bronce, escuchando a los que concibieron el proyecto.
Al ser llevada la Campana de la Independencia a la capital del país en el año de 1896, la comisión nombrada por el Supremo Gobierno prometió a las autoridades y pueblo de Dolores Hidalgo enviarles a cambio otra nueva. La iniciativa, como se recordará, la formuló don Gabriel Villanueva al Presidente de la República a través de un diario capitalino en noviembre de 1895. Pero, no sería hasta tres años después del traslado, cuando el vano que dejara vacio la Campana de Dolores se viera nuevamene ocupado.
Desde el mes de mayo de 1898 se recibieron en México los planos de la torre oriental de la Parroquia de Dolores Hidalgo, para calcular las dimensiones de la campana y proceder a su fundición, la que ocurrió en marzo de 1899. El Bronce lleva el nombre de San Juan Crisóstomo, precisamente el religioso que tanto atacó los usos superticiosos, en particular aquellos fundados en que la voz de los metales combatía el mal de ojo y alejaba los demonios. Desde aquel año de 1899 hasta la fecha, el Esquilón San Juan Crisóstomo ocupa el lugar histórico que dejara la Campana de Dolores.
Al mediodía del 15 de mayo de 1926, en una emotiva ceremonia, fue bajada la Campana de su lugar en Palacio Nacional y transportada al Salón de Banderas de las Guardias Presidenciales, en la puerta de honor del propio edificio; donde aguardaría cuatro meses hasta ser colocada nuevamente.
El 15 de septiembre de 1960, en conmemoración del 150 aniversario del grito de Independencia y el 50 del inicio de la Revolución Mexicana, se inauguraron en las capitales de los Estados y Territorios del país, reproducciones exactas de la Campana de Dolores donadas por el gobierno de la República.
Al presidente de la República Lic. Adolfo López Mateos le correspondió tañer por primera vez la Campana al dar el grito libertario en la histórica población.
El gran acontecimiento llamado el Grito de Dolores por el Cura Hidalgo en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, fue y es costumbre revivirlo anualmente como gran parte fundamental en los festejos patrios del mes de septiembre y asi celebrar el nacimiento de nuestra nacionalidad.
Ya desde el año 1835, se tenía la costumbre de celebrar el Grito de Dolores a las once de la noche del 15 de septiembre, y no el día 16 entre las 5 y 6 de la mañana, en que el Cura Hidalgo arengó al pueblo de Dolores. Hubo una ocasión en que el Grito se conmemoró a la misma hora que en el año 1810 y fue el 16 de septiembre de 1887, a las cinco de la mañana y en el atrio de la Parroquia de Dolores por el Lic. Eusebio Ortega quien pronunció una oración cívica alusiva a la proclamación de independencia.
Autores consultados: Carmen Nava, Isabel Fernández, Abelardo Carrillo y Alfonso Alcocer.
Elaboró: Gladis Quevedo Gtéz.

